Las marcas se han dado cuenta que la experiencia de compra es una de sus mejores bazas. Con un público cada vez más exigente, ya no es suficiente un servicio impecable y una buena atención. Los clientes buscan algo más que les haga ir a la tienda, en lugar de comprar a través de su pantalla de móvil, tablet u ordenador.
Muestra de ello es la remodelación que Dior ha llevado a cabo en su flagship de la Avenue Montaigne de París, en la que combina tienda, museo, restaurante, cafetería y jardín. La tienda insignia de Louis Vuitton en Osaka o Giza con su Le Café V o la tienda conceptual Gucci Garden, entre otras. Pero no solo las firmas de moda apuesta por este nuevo concepto de tienda. A esta idea también se ha sumado la firma relojera Breitling, quien ha inaugurado su mayor buque insignia en Seúl, donde se combina la venta y el placer.
Se trata de Breitling Townhouse Hannam. Un espacio de 750 metros cuadrados, divididos en dos plantas, en el que encontrará todos los relojes de la firma, el Breitling Café, una terraza y el restaurante Breitling Kitchen. Todo para pasar un rato agradable, mientras compra, degusta un delicioso menú o se toma un break mientras decide qué modelo se compra.
Con una estética de elegante loft industrial, con decoración vintage y un diseño contemporáneo, el establecimiento recurre a los tres universos – aire, mar y tierra-, para los que Breitling crea su gama de relojes, para acabar de completar su decoración de interiores.
Situado en una esquina destacada del barrio de Hannam en la capital coreana, el Breitling Townhouse reúne todo lo necesario para mostrar a sus clientes su legado, su historia y sus productos. Una boutique de 180 metros cuadrados es su epicentro, donde encontrará sus últimas colecciones en un entorno inspirado en la aviación. Dentro de este espacio también se encuentra el Breitling Equipment. El lugar al que acudir para buscar herramientas y accesorios inspirados en el universo de la marca.
El denominado Pasillo Vintage le mostrará todo el legado de Breitling, contando paso a paso su historia con muestras interactivas.
Acabadas sus compras, nada mejor que relajarse en la terraza o en el Breintling Café. Situado a pie de calle, es el lugar perfecto en el que degustar una selección de cafés, productos recién horneados y repostería fina.
Si tiene más hambre, puede decantarse por el Breitling Kitchen. El primer restaurante de la marca, regentado por el chef Kim Hyeong-Kyu. Aquí encontrará un comedor privado o varias zonas de asientos, cada una de ellas inspirada en las temáticas que han hecho de Breitling una de las mejores firmas relojeras del mundo. El mundo de la aviación, el mundo náutico y la aventura como estilo de vida.
La firma suiza no descarta nuevas aperturas. Se ha dado cuenta de la importancia de la gastronomía y de la necesidad de ofrecer experiencias de compra gratas a sus compradores. Y no quiere defraudarles. De esta forma, está decidida a preparar nuevos proyectos enfocados a ampliar su mercado, más allá de sus exclusivos relojes de lujo.
©Imágenes Breitling