En tiempos de fast-fashion es difícil concebir que aún existan lugares donde el hecho a mano sea una prioridad y el “a medida” su máxima expresión. Un lugar donde la tradición, el lujo y la elegancia masculina forman parte de su ADN desde hace siglos. Que ha superado guerras, crisis y pandemias y ha vestido a personajes ilustres como Winston Churchil, el duque de Welligton, Fred Astaire o Elton John.
Ese lugar está en Londres. En una calle tranquila del barrio de Mayfair llamada Savile Row. Una calle repleta de sastrerías dedicadas a crear trajes a medida para caballeros y damas de todo el mundo. Trajes únicos elaborados totalmente a mano que han ido evolucionando con la sociedad sin perder la tradición de esta profesión tan longeva.
Su historia es la historia de los artesanos más talentosos que durante generaciones han vestido a lo más granado de la sociedad y han contribuido a crear el estilo británico. Los primeros establecimientos comenzaron a instalarse en The Row en la década de 1630, mucho antes de que la calle tomara su nombre actual. Siglos de excelente sastrería que han contribuido a creaciones como el esmoquin, cuando el futuro rey Eduardo VII encargó una chaqueta corta y oscura sin frac para usar durante sus cenas informales en sus residencias privadas.
Cada traje de Savile Row es una pieza única de artesanía con las medidas exactas de cada cliente. Todo se inicia con la elección de una tela y con la toma de unas 30 medidas de todo el cuerpo del cliente. A partir de ahí, se realiza un patrón en papel y se corta la tela elegida. Luego, el traje es cosido a mano, estirado y planchado para ser entregado impoluto a su nuevo propietario. Una tarea que puede tardar varios meses, durante la cual se realizan más de una prueba para que la pieza se ajuste perfectamente al cliente y éste pueda lucir como un auténtico gentleman.
Solo los que son poseedores de un traje realizado en cualquiera de las sastrerías de Savile Row saben lo que se siente al llevar una pieza tan exclusiva y bien hecha. Una sensación indescriptible asociada a la elegancia, la alta costura, la calidad y la artesanía.
Pero la tradición no está reñida con la innovación. Por ello, en Savile Row desde hace algunos años, varias casas han introducido colecciones cápsula ready to wear que complementa su oferta principal. Otras, en cambio, han preferido transformarse en destinos minoristas internacionales, ampliando así la fama mundial del lugar. Eso sí, sin comprometer en ningún caso los estándares, la calidad y los valores propios de Savile Row.
Del mismo modo, la estricta fama de calle de sastrería masculina, poco a poco va cediendo paso a las mujeres. En 2016, Kathryn Sargent fue la primera mujer en abrir una sastrería en Savile Row. Y en 2020 se ha inaugurado The Deck, la primera sastrería solo para mujeres en la que realizan trajes únicos para mujeres únicas y empoderadas. Una nueva visión para una calle que ha sabido renacer y adaptarse a las nuevas generaciones sin renunciar al lujo discreto ni a la calidad desde hace cerca de 400 años.
© Imágenes Savile Row Bespoke

MARTA PARAREDA
"Periodista, especializada en Comunicación de Moda. Tras pasar por varios medios de comunicación desembarqué en el sector del lujo y rápidamente me cautivó. Mi mayor logro sería que los lectores disfrutaran tanto leyendo como yo lo hago escribiendo"