Los desfiles de Alta Costura de París son la referencia de la moda en mayúsculas. Siempre nos dejan imágenes sorprendentes, diseños increíbles y puestas en escena de ensueño. Este año, eran más esperados, si cabe, por el parón de dos años por la pandemia. Sin embargo, las expectativas no han defraudado, iniciando su exquisita propuesta con uno de los desfiles que más ha cautivado, sorprendido y fascinado a sus asistentes: el de la casa Schiaparelli.
Solos tres colores: blanco, negro y dorado para llenar de elegancia y estilo 32 modelos. Siluetas marcadas y propuestas muy estructuradas para creaciones artesanales, meticulosa costura y auténticas joyas sobre la pasarela.
Daniel Roseberry ha conseguido que el ADN de la firma Schiaparelli, claramente marcado por el surrealismo, sea capaz de aunar esta disciplina con una elegancia exquisita. Difícil no quedarse con la boca abierta con alguno de sus modelos. Difícil no acordarse de la propia Elsa Schiaparelli y su amor por las joyas, el dramatismo y el efecto sorpresa de sus creaciones.
Con el título “An Age of Discipline”, la colección fue concebida en un periodo de esperanza entre el caos pandémico. Las vacunas empezaban a estar disponibles, los viajes parecían estar a la vuelta de la esquina y se atisbaba un poco de luz al final del túnel. Sin embargo, el paso del tiempo llevó al diseñador a replantearla. La pandemia seguía y la única sensación que teníamos era la de pérdida, de futuro incierto, de cambio. Por eso decidió prescindir del color, de los volúmenes y explorar nuevos dramatismos, regresando a lo más básico.
Roseberry se inspiró en una suma sacerdotisa mítica, mitad diosa y mitad extraterrestre, para crear la ropa que este ser llevaría. El resultado son prendas de cintura ceñida y cuellos exagerados, pantalones de corte sastre y corpiños aerodinámicos, vestidos vaporosos con bordados de lentejuelas y cristales de Swarovski e hilarantes joyas que acompañan a casi todos los modelos.
Tejidos de crepe de lana, terciopelos de seda, tules plisados o lonas de algodón se mezclan con metales forjados a mano que se convierten en elegantes bustiers o en el mejor complemento a un escueto vestido negro. Impactantes modelos, sobrios y dramáticos, que no han dejado a nadie indiferente.
La moda es arte y como tal debe decirnos algo, debe sorprendernos, debe hacernos sentir. Cada uno de los modelos presentados por Schiaparelli en la Semana de la Alta Costura de París lo ha hecho. Son una auténtica obra de arte en sí. Desde el vestido negro son tirantes, rodeado de aros de latón dorado para un efecto jaula trampantojo, al abrigo con bordado del icónico Schiaparelli Apollo Versailles Vintage. Del bustier de piel modelada con pechos cónicos, al corsé negro con un anillo de Saturno suspendido en latón dorado forjado a mano. Una auténtica maravilla.
© Imágenes Schiaparelli

MARTA PARAREDA
"Periodista, especializada en Comunicación de Moda. Tras pasar por varios medios de comunicación desembarqué en el sector del lujo y rápidamente me cautivó. Mi mayor logro sería que los lectores disfrutaran tanto leyendo como yo lo hago escribiendo"