En uno de los años más surrealistas de la historia. Donde los abrazos están prohibidos. Nuestros balcones son el centro de la reivindicación. Y uno de los bienes más preciados, por un tiempo, ha sido el papel higiénico. Siempre es bueno profundizar en esta corriente artística y meterse en la mente de uno de sus genios: Salvador Dalí.
Podría parecer que ya se ha dicho todo sobre este artista. Se ha escudriñado su vida y su obra. Pero una vida tan prolífica da para mucho y su relación con grandes diseñadores de moda, siempre ha pasado de puntillas. Conocida era su relación con Schiaparelli y con Chanel, pero ahora una exposición revela la estrecha amistad entre Dalí y Christian Dior. Una relación en la que también formaba parte esencial Gala, la musa del artista catalán.
“Gala Dalí Dior. De arte y moda” quedó paralizada por el Covid-19, pero ahora ha vuelto a abrir sus puertas para mostrar aspectos de una amistad que se fraguó en los años 30 en París, cuando el modisto no era un grande de la moda, ni Dalí el artista renombrado que es hoy. Una relación a tres bandas, donde el amor de Gala por la moda tuvo mucho que ver.
La exposición, que puede visitarse en la Casa Museo Castell de Púbol en Girona, muestra la fascinante relación de Dalí con la moda. Para él era un nuevo vehículo de expresión artística. Una visión que compartió con Dior.
La exposición entrelaza el arte y la moda, mostrando al visitante una cuidada selección de obras de Dalí, diseños de la Maison Dior y materiales documentales procedentes del fondo de la Fundación Gala-Salvador Dalí y de Christian Dior Couture. Repasa la relación entre los tres integrantes de este trío atípico. Desde que se conocieron en París hasta sus colaboraciones, pasando por el vestidor de Gala en el que destacan tres modelos de la firma francesa de la decena que tenía en su haber.
Dalí y Gala llegaron a París con la intención de labrarse un nombre en el mundo del arte. Allí, el pintor expuso sus primeras creaciones en la galería de Pierre Colle, en la que Christian Dior era socio. Fue entonces cuando se fraguó su relación. Años después, el diseñador revolucionaría el mundo de la moda con su New Look y Dalí se convertiría en una de las figuras claves del surrealismo.
A pesar de ello, su amistad continuó, llegando a colaborar en varias ocasiones. Destacados son los disfraces de los gigantes, diseñados por Dalí y Gala para el llamado “El baile del siglo” en Venecia, hechos realidad de la mano de Dior. Unos atuendos que cautivaron a todos los asistentes de esta suntuosa fiesta, organizada por el extravagante y multimillonario decorador Carlos de Beistegui en el Palazzo Labia en 1951. Los disfraces se inspiraban en la tradición catalana de los “gegants” y representaban unas esbeltas figuras de siete metros con el toque daliniano y la costura de Dior.
Un ménage à trois cultural, aparentemente singular, que funcionó maravillosamente. En él se conjugaban a la perfección el arte, la belleza y la moda. La creatividad, la puesta en escena y la perfección técnica. “Gala Dalí Dior. De arte y moda” es el resumen de ese amor por el arte y la moda de este trío, a priori tan diferente, pero con una simbiosis perfecta.